La Ley Europea de Accesibilidad y Tu Web
Durante años la accesibilidad fue ese tema que todo el mundo consideraba importante y para el que nadie reservaba presupuesto. Eso cambió el 28 de junio de 2025, cuando la Ley Europea de Accesibilidad empezó a aplicarse en los 27 estados miembros. Ahora es una obligación legal, con autoridades de vigilancia y sanciones detrás.
Esto no es un artículo alarmista. Casi todo lo que pide la norma es poco vistoso y barato si se hace mientras se construye la web, y caro si hay que arreglarlo después. Esto es lo que de verdad te afecta.
¿Me aplica a mí?
La ley cubre productos y servicios que se venden a consumidores, y menciona expresamente el comercio electrónico, la banca, el transporte, los libros electrónicos y las telecomunicaciones. Si tu web vende algo a un consumidor, acepta reservas o es la vía por la que la gente se convierte en cliente, da por hecho que entras.
Hay una excepción que conviene conocer: las microempresas que prestan servicios — menos de 10 personas y menos de 2 millones de euros de facturación — quedan fuera de las obligaciones sobre servicios. Fíjate en la "y". Una empresa de ocho personas que factura tres millones no es una microempresa.
Dos cosas más que suelen malinterpretarse. La primera: la excepción es para servicios, no para productos. La segunda: estar fuera de esta ley no te deja fuera de todo lo demás. Los organismos públicos llevan años con sus propias reglas de accesibilidad, y si les vendes, te las van a pedir.
Qué se exige en realidad
La ley está escrita en términos de resultado: los servicios digitales tienen que ser perceptibles, operables, comprensibles y robustos. Esas cuatro palabras vienen directamente de las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web, y la norma técnica a la que remite la UE, la EN 301 549, se apoya en las WCAG 2.1 nivel AA.
En la práctica, el nivel AA es una lista de cosas que resultan evidentes en cuanto alguien las dice en voz alta:
- El texto tiene que leerse. El texto normal necesita una relación de contraste de al menos 4,5 a 1 con su fondo; el texto grande, 3 a 1. El gris claro sobre blanco no pasa, y el blanco sobre un color de marca claro tampoco: ese es el que pilla a más empresas.
- Todo funciona con teclado. Cada enlace, botón, campo, menú y ventana emergente debe alcanzarse con el tabulador y usarse con Intro o espacio, y siempre hay que ver dónde está el foco.
- Las imágenes llevan texto alternativo. Descriptivo cuando la imagen aporta algo, vacío cuando es decoración.
- Los formularios tienen etiquetas de verdad. Un placeholder no es una etiqueta: desaparece en cuanto alguien escribe, y un lector de pantalla anuncia el campo como si no tuviera nombre.
- El vídeo lleva subtítulos y el audio, transcripción.
- La página tiene estructura. Un solo h1, los encabezados en orden, regiones marcadas y el idioma declarado en el código.
- Nada depende solo del color. Un campo obligatorio marcado únicamente en rojo no le dice nada a quien no distingue el rojo.
Nada de esto impide tener una web bonita. Casi todo es invisible para quien no lo necesita.
Quién vigila, y qué pasa entonces
Cada país designa su autoridad de vigilancia del mercado. En los Países Bajos es la Autoriteit Consument en Markt, que puede imponer multas de hasta 900.000 euros. España lo canaliza a través de su marco de protección al consumidor, con su propio régimen sancionador.
Lo que ocurre en la práctica es menos dramático de lo que sugiere esa cifra. Las autoridades suelen actuar a raíz de una denuncia, y el primer contacto normalmente es un requerimiento con un plazo, no una factura. Las empresas que responden con un plan y un calendario casi siempre lo resuelven sin sanción. Las que ignoran la carta son las que acaban pagando.
Hay una segunda fecha que se olvida: a partir del 28 de junio de 2030 el contenido ya publicado también tiene que cumplir, no solo lo nuevo. Si tienes un archivo grande, es un proyecto para empezar pronto y no descubrirlo en 2029.
Lo que casi todo el mundo pasa por alto
Tu banner de cookies forma parte de tu web, así que le aplica igual que al resto. Tiene que poder manejarse con teclado, anunciarse bien a un lector de pantalla y no atrapar el foco. Muchísimos banners — incluidos bastantes que se venden como producto de cumplimiento — fallan en los tres puntos.
Lo mismo vale para los chats, las ventanas de reserva y cualquier cosa que un script de terceros deje caer en la página. Respondes de lo que hace tu web, incluidas las partes que no escribiste tú.
Cómo saber dónde estás
En una tarde puedes hacerte una idea útil sin comprar nada:
- Pasa un análisis automático. Las herramientas gratuitas basadas en el motor axe encuentran en segundos los fallos de contraste, los textos alternativos que faltan y los campos sin nombre. Detectan quizá un tercio de los problemas reales, pero es el tercio más barato.
- Aparta el ratón. Carga tu portada y llega al formulario de contacto usando solo el tabulador y la tecla Intro. Si te atascas o pierdes de vista dónde estás, le pasa lo mismo a todo el que navega así.
- Amplía al 200 por ciento. El texto debe recolocarse, no esconderse detrás de otros elementos ni obligar a desplazarse en horizontal.
- Enciende el lector de pantalla que ya tienes — VoiceOver en Mac, Narrador en Windows — y escucha tu propia portada durante dos minutos.
Lo último es incómodo y es lo más útil de la lista.
Cuánto cuesta
Tener en cuenta la accesibilidad desde el principio encarece muy poco un proyecto: es sobre todo elegir colores legibles, escribir etiquetas decentes y probar con el teclado. En 2026 nadie debería cobrar un extra por eso.
Arreglarlo después es otra cosa, y el coste depende casi por completo de cómo se construyó la web. Una web con HTML limpio y semántico suele llegar al AA en días. Una web hecha de divs anidados con manejadores de clic, o montada con un maquetador que genera su propio código, puede llevar semanas — y a veces rehacerla sale de verdad más barato que parchearla.
Una cosa conviene decirla claro: los widgets superpuestos que prometen cumplimiento instantáneo por una cuota mensual no funcionan. Han acabado en los tribunales, las organizaciones de personas con discapacidad desaconsejan usarlos, y no hacen desaparecer una trampa de teclado. No hay ningún botón que resuelva esto.
El resumen honesto
Si tu web se construyó en los últimos años con código limpio y alguien pensó en el contraste, probablemente estés cerca y el hueco sea un día o dos de trabajo. Si se montó con una plantilla de paleta clarita y un banner de cookies pegado encima, tienes un proyecto de verdad.
En cualquier caso el primer paso útil es el mismo: averiguar dónde estás. Una auditoría de accesibilidad te dice qué hay que hacer y cuánto lleva, y convierte una preocupación legal difusa en una lista que se puede presupuestar.
Esto es un resumen práctico, no asesoramiento legal. Para tus obligaciones concretas, consulta con un abogado o con la autoridad de vigilancia de tu país.
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